
Sangre, crema, flores; una pureza que se
pierde rápidamente bajo mis obscuros pensamientos. Sus colores carnosos
atraen mis labios al beso, al lascivo mordisco; a pensar que en sus
profundas jugosidades encontraré el
anhelado climax... Que tras arrancar su cándida virginidad, alcanzaré el
cielo. Miro a mi esposa con los ojos inyectados, ahora también la
quiero morder a ella y dejar que su delicada piel se deshaga en mi boca
como mantequilla. Algo tiene este Atún que me empuja al desenfreno y la
locura, algo tiene que eleva mi imaginación y calienta mis entrañas.
Lo pongo en mi boca, suavemente, delicadamente y empieza el juego:
Arriba, abajo; lo sorbo, lo muerdo, lo aplasto, lo revuelco en la lengua
y extraigo cada gota de su néctar impecable, sublime y ligero. Siento
el cosquilleo en el estomago, producto del miedo y la emoción, de la
muerte que superaré tras cada mordisco. Sé que tragaré su gloria y
luego, tras sobrevenirme el llanto, la culpa y la felicidad, me
convertiré en un ser inmortal e infinito. Resultado de entender el goce y
el éxtasis sensorial supremo. Sonrío con un poco de vergüenza, he
creado mi propio Kamasutra culinario.
Espero unos segundos
para recuperar el aliento antes de volver a abrazar con mi boca las
fragantes mieles de aquel habitante de mar que ahora nadará en las
cavernas de mi corazón. Lanzo el último trozo húmedo de pescado en mi
boca, tratando de retardar aquel final de gloria y entrega, un final
orquestado por manzanas y cebollas caramelizadas que dan a este Risotto
un aire de grandeza inusitado y celestial: El blanco escenario en donde
este amante de bocados perderá la vida y ganará su eternidad.
Ammazza
tel: (034) 444-6197
Indiana Mall
Medellín