NO TODO ES VINO


Una cerveza puede llegar a ser tan buena como un gran vino…

Por Tulio Zuloaga

tulio@soyvino.com



Los que no toman VINO, y prefieren otras bebidas como la cerveza, no son ni menos cultos, ni menos interesantes, ni menos sensibles que los que si lo toman. ¿Quieres aprender sobre vinos y gastronomía de manera gratuita? Suscríbete en la ESCUELA VIRTUAL del VINO en www.soyvino.com

Soy un enamorado de los vinos, es verdad, y aunque para mi significan mucho en la actualidad, no puedo desconocer que en el mundo existen otras bebidas, como la cerveza, con tanta historia y cultura como el tan endiosado VINO, al cual incluso, le está ganando la batalla en muchos países. Por eso afirmo y con profundo respeto, que sus consumidores no son ni menos cultos, ni menos interesantes, ni menos sensibles que los que tomamos vino. Una buena cerveza, en el momento y a la temperatura justa “Vale todas las riquezas de la tierra”. Y que estas palabras cobijen también a quienes prefieren un aguardiente, un vodka, un tequila, un whisky o un añejo ron. El gusto es la verdad.

¿Por qué empecé a interesarme por este asunto? Estaba en la sala de juntas de una de las grandes bodegas y productoras de la ribera del Duero en España, cuando me expusieron un tema hasta entonces desconocido para mí: El consumo anual de vino de los españoles viene cayendo de manera vertiginosa y preocupante. Las razones son muchas y variadas, pero sin duda, una de las más importantes, es el aumento en el consumo de la cerveza. Como bien lo expresó Malena Fabregat, periodista especializada del observatorio del vino: “Cada vez veo más jóvenes españoles que beben cerveza en lugar de vino…”, y lo mismo viene sucediendo en muchos otros países con arraigada cultura vitivinícola.

Uno pensaría que se trata de un factor netamente económico o de temporada: Una caña, como le dicen en España al vasito de cerveza de dispensador, suele ser más barata que una copa de vino, y más fácil de tomar en las épocas de calor; pero para algunos especialistas el asunto va más allá. La cuestión también es de gusto, de calidad, de complejidad. “Una buena cerveza puede brindar emociones similares a las de un gran vino”, suele afirmar Juan Camilo Salazar de la cervecería Apóstol. Para no pecar de ignorante, y sabiéndome -como buen fanático de los vinos-, un poco escéptico, organicé una degustación con algunos amigos y me dispuse a probar las 5 cervezas que produce esta fabrica antioqueña.

Destapé la primera: una dorada Weizen, con mucha espuma. Me sorprendió gratamente. Luego pasé por la Helles y la Mârzen (todas conservan sus nombres alemanes), hasta llegar a la Dubbel: Una cerveza roja, intensa; con un buen equilibrio entre lo dulce y lo amargo, de espuma cremosa y aroma frutal. -¿Pero qué es esto? ¿Estoy hablando de una cerveza como si se tratara de un complejo vino? Y solo era el comienzo. Para cuando llegué a la tipo Bock, una lager negra, el corazón se me quería salir. Acerqué la copa a mi nariz y apareció ante mis incrédulos sentidos -y perdónenme que deba hablar de esta manera tan subjetiva que tanto critico-, un aroma intenso a chocolate, a caramelo, a café tostado. Juan Camilo, tenía toda la razón. En ese momento reafirmé lo tantas veces dicho: En el mundo de los sentidos, por el que tanto abogo en mis escritos, nadie tiene la última palabra, y este tipo de productos artesanales, bien concebidos y magistralmente producidos, juegan un papel fundamental en nuestro crecimiento cultural. No todo es vino. Lo importante es, y tomo prestadas las palabras del periodista Juan Felipe Quintero, “que en el mundo de los vinos y las bebidas, seamos lo más infieles posible”, para que nuestros sentidos tengan la oportunidad de descubrir sabores, texturas, colores y aromas que les permitan viajar a nuevos y lejanos lugares del corazón sin necesidad de moverse de la mesa. Es cierto, debo concluir, una buena cerveza nada tiene que envidiarle a un gran vino, y nuevamente estas palabras cobijan también a quienes prefieren un aguardiente, un vodka, un tequila, un whisky o un añejo ron. ¿Quieres aprender sobre vinos y gastronomía de manera gratuita? Suscríbete en la ESCUELA VIRTUAL del VINO en www.soyvino.com

En el VINO está la Verdad

El vino y la comida son para acercarse a la vida, no para huir de ella.
Por Tulio Zuloaga
tulio@soyvino.com


"IN VINO VERITAS". Las famosas palabras del filósofo Platon en su "Banquete", describen a la perfección las ideas y palabras que hoy quiero compartirles. Así cómo el filósofo concluyó que "en el vino está la verdad", yo comprendí, que en la comida está el amor.
Muchos me preguntan la razón por la cuál escribo tanto sobre vinos y gastronomía. Esta es la respuesta: Ambas culturas me han salvado la vida una y otra vez. El Vino, bien y moderadamente tomado, hace mucho por los seres humanos, en especial por los borrachitos; y la buena mesa, cuando se han alcanzado los debidos niveles de consciencia y disfrute, nos brinda la oportunidad de ser felices. Sé que a algunos les parecerán exagerados mis planteamientos, a mi también me lo parecían, hasta que descubrí que gracias al desarrollo y aprovechamiento de los sentidos todo hombre y toda mujer logran comprender el prodigio de la existencia. Otros asegurarán que estoy loco, "que sólo el amor es suficiente dicha". Compartí esta idea durante mucho tiempo, hasta que interioricé unas palabras de Gabriel García Márquez con las cuales pude darme cuenta que la cosa no era tan sencilla: “El amor es tan importante como la comida, pero no alimenta". Claro, la decisión de creer o no es absolutamente personal e incuestionable. Por mi parte he decidido asimilar este universo a través del gozo y existir bajo una de las conclusiones más significativas que he escuchado, fue planteada por Einstein: “Solo hay dos formas de vivir: Una es como si nada fuera un milagro, otra es como si todo fuera un milagro”. Yo, Tulio Zuloaga, encontré en los vinos y en la gastronomía, mi propio milagro.

EL VINO. Hoy no voy a hacer énfasis en los múltiples y ya comprobados beneficios que ofrece para la salud. Me voy a referir a un hecho tan mágico como la bebida misma: Cuando uno aprende a tomar y a disfrutar una copa del jugo fermentado de la uva, jamás se vuelve a emborrachar. Dicen quienes conocen del asunto que el efecto que produce es de sana euforia, de alegría, de introspección, creatividad y romanticismo. El mismo Beethoven lo reconoció así: “El vino es la musa que inspira nuevos procesos generativos en uno”, ¿Quien si no él para hablar de inspiración? En cambio otras bebidas pueden generar efectos adversos, depresivos, logrando sacar a la luz lo peor de un individuo. No pretendo ser mojigato y admito que ni todos somos iguales, ni reaccionamos de exacta manera. En lo que puedo pontificar es que si uno se embriaga, no se debe primordialmente al contenido de alcohol de un determinado brebaje, se debe a que todavía no se ha aprendido a disfrutar. Por eso encuentro tanta razón en las palabras del filósofo y medico persa Avicena: "Un buen vino empuja al estúpido hacia las tinieblas y guía al sabio hacia Dios". Eso es lo que pasa. En ocasiones me recreo haciendo cuentas en alguna fiesta. Los amigos beben 5 o 6 tragos de cualquier licor a la misma velocidad que yo he bebido apenas un pequeño sorbo de mi copa. Reconozco para qué sirve: El vino es para jugar, para acercarse a la vida, no para huir de ella. Lo muevo, lo miro, lo respiro, lo mastico. Con lo cual estoy diciendo que 2 o 3 copas me alcanzan para toda una noche, me divierto al máximo sin dejar de ser yo. Por eso reconozco que el vino me salvó. Dejé de abusar de los licores y me convertí en un ser lúcido, ajeno a los excesos. Ahí está el secreto.

LA GASTRONOMÍA. Me pasó igual con la comida. De estar obsesionado con ella, me conquisté como sibarita de atentas percepciones. Esa resultó ser la mejor dieta, y la razón por la que perdí más de 8 kilos en pocos meses. Aprendí que no se trata de comer para llenar los vacíos del estómago y del corazón, y que el secreto está en la seriedad y el interés que se brinda a aquello que es servido a la mesa. Cada bocado debe alimentar cuerpo y espíritu de lo contrario, es igual que comer airé, así sea en el mejor restaurante del mundo. La buena comida tiene dos actores fundamentales para conseguir ser formidable, sensible y real: Es tan importante el que come, como el que cocina. Soy yo como comensal quien da sentido a cualquier obra culinaria. El que sabe comer, encuentra la felicidad hasta en un humilde buñuelo, por el contrario, quien se niega a ser consciente, jamás lograra disfrutar nada, ni el mejor plato, ni la vida, ni el amor. Si los sentidos no son explotados al máximo, nada tendrá valor. El buen disfrute hace la diferencia y eso debe ser reconocido y juiciosamente aceptado. Me despido con una reflexión del filósofo griego Epicuro: “No existe una vida placentera sin que sea sensata, recta y justamente vivida, ni se puede vivir sensata, recta y justamente sin el placer. Quien no tiene tal criterio, no puede vivir gozosamente”. ¡¡Salud!!

CANELE en VALENTINA Bake.


No se trata de comer por comer, eso no tiene mayor significado. El asunto es, enloquecer de deseo por lo que se cuece, asa y amasa. Caer rendido ante los pies de quien cocina... ¡¡Ese es el sentido y el norte de la vida!! Estar dispuesto a lo que sea por un bocado de lo preparado. Me pasa todo el tiempo en Valentina Bakery de Medellín. Comer en este lugar es un asunto casi erótico; de profundo encuentro y despertar. Sus dulces propuestas me enredan, me seducen, me hacen perder la razón. ¿Quieres entender mis palabras y sentimientos? La respuesta está en una torta de pan, unos merenguitos o en mi nueva adoración: "Un Canele", bizcocho típico de la región de Burdeos en Francia que logra, entre respiros avainillados de azúcar, leche y ron, provocarte alegres emociones... Lo tienes que probar.

CANELE en VALENTINA Bakery MEDELLIN
VALOR: $ 2.150
tel: (034) 317-0758
MALL COMPLEX LOS BALSOS

Una Pizza para la reina...



 Los antiguos romanos consumían una masa redonda que condimentaban con hierbas y semillas. Esta costumbre les había sido heredada por los Griegos y Etruscos. Pero la verdadera historia de la pizza empieza luego del descubrimiento de América y la llegada del tomate a Europa. El queso no hacía parte de la receta: Era pan con una capa de tomate, albahaca y hierbas. El queso fue agregado en 1.889 cuando el panadero napolitano Rafaele Espósito, de la pizzería Pietro il Pizzaiolo, quiso sorprender a la reina Margarita de Saboya con una preparación que tuviera los colores de la bandera de Italia y agregó, al rojo del tomate y al verde de la albahaca, el blanco del queso mozzarella. Por eso se llama: pizza a la Margarita. Así nació la Pizza como la conocemos hoy en día.


Mis Recomendados para hoy:

PIZZA ORTOMISTO
VALOR: $ 27.500
Dónde: Piola, BOGOTA
tel: (031) 642-1073

PEPERONATA ALLA PARMIGIANA
VALOR: $ 25.000
Dónde: El Grazpo de la Uva, MEDELLIN
tel: (034) 311-0562

Descarga gratis Tulio Recomienda entrando a, para Android http://bit.ly/11VmS2T - Para

Tortica CHOCLO



Tortica CHOCLO

Esta tortica de Choclo... La más sabrosa que he comido en años. Su piel crujiente, su corazón dulce y esponjoso, su brillante envoltura de maíz, hicieron un nudo en mi corazón. Era mi abuela la que estaba allí, su recuerdo su cariño y esa sonrisa con la que me alimentaba cada amanecer. Qué tierna experiencia culinaria, un universo de añoranzas a la distancia de un mordisco.

¿Dónde?
AQUI PARO LUCHO
Tel: (034) 251-4985
Plaza Minorista. Puesto 16
Medellin